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La reforma electoral y lo que viene


Por. Cecilia Arellano Perusquía

Estimados lectores, ha llegado el tiempo de decirle adiós a este año; esta es la última de mis colaboraciones para 2015, y no puedo dejar de desearles una feliz Navidad, esperando que nuestros gobiernos tomen las mejores decisiones para la sociedad en pro de la seguridad del estado y entorno a mejoras económicas que son los dos aspectos fundamentales que escucho en las calles, hagamos lo mejor por nuestro estado.
Por ahora iniciemos con el tema electoral: en esta ocasión les mencionaré algunos aspectos de la reforma electoral que han modificado la estructura en nuestro estado y que con resultados mostraron empatía hacia este nuevo modelo electoral confirmado en 2014.
Entre los aspectos fundamentales se encuentra la paridad de género, que si bien es sabido que ello es resultado de un requerimiento a nivel internacional, ha generado grandes cambios en nuestro sistema electoral, como se menciona en la Legipe: igualdad para diputaciones en elección de mayoría, así como obligatoriamente en la lista de las diputaciones plurinominales, además de ello en las presidencias municipales y regidurías.
Ello es interesante, sin embargo sigue faltando una modificación en la Ley de Partidos Políticos acorde a las formas electivas, y yo agregaría poder incorporar debates internos dentro de los partidos como parte del proceso electivo, pues para los tiempos que estamos viviendo y los tipos de elector tan inesperados que se están encontrando tendrían que resultar los mejores candidatos para los partidos. Por ahí mencionó el presidente del PAN, el doctor Ricardo Anaya Cortés, que deberían existir debates, lo cual es correcto, pero cada partido tiene derecho a realizar la vida interna del mismo, y es de reconocer que el PAN, ciertamente a pesar de la figura de las designaciones desde 2008 si mal no recuerdo, al menos en nuestra entidad había presentado cierto rango de democracia interna, cosa que es compleja para algunos partidos como el PRI, ya que regularmente se realizan por consejo político, donde la conformación se realiza de manera grupal o por designación del presidente en turno, del gobernador o del presidente de la República. Para el caso del PRD la lucha de las tribus se vuelve año con año un desgaste y desgarre partidista por y para las posiciones, exceptuando la elección inmediata anterior, donde gran parte de las designaciones fueron realizadas a nivel nacional por los llamados chucos.
Otro de los aspectos que resultó esencial fue la segunda vuelta electoral, fundamentada en el artículo 78 bis de la Legipe, para la cual debe existir una diferenciación del 5%; hay que decir lo novedoso, que se aplique también a gubernaturas, diputaciones y municipios de los países de América Latina. Regularmente se aplica a presidentes y en su caso a vicepresidentes; para Francia se aplica también a gubernaturas. Dicho procedimiento aplicado por su puesto a regímenes bipartidistas, disímil en nuestro país que presenta tendencias tripartidistas, con diría yo tinte multipartidista en las cámaras para la representación, genera que no sea tomado el porcentaje de votación emitida para la realización de la segunda vuelta en una diversidad de países como Argentina, donde el ganador debe concentrar más del 45%; para los casos de Ecuador, Perú y Uruguay más de 50% de participación emitida, entre otros. Lo anterior previendo la gobernabilidad a mayor participación mayor gobernabilidad.
En nuestro país los partidos pequeños con tendencia a desaparecer indiscutiblemente continúan con registro, como el PT, que en base a la elección de Aguascalientes conservó el 3.5% de representatividad nacional.
La figura de candidato independiente, donde irrealmente deben contar con el 3.5% de firmas y huellas en documentos membretados y en periodo de precampañas, donde a nivel nacional el llamado Bronco sale ganador.
En cuestiones electorales en nuestro país y estado sin duda alguna hay mucho que modificar y adecuar, así que los investigadores electorales estaremos ocupados proponiendo algunas modificaciones a la ley, así como los legisladores y los representantes y equipos de las entidades electorales, pues vienen elecciones en 2016, que próximamente tocare con ustedes, y también elecciones presidenciales que se llevarán a cabo muy probablemente con la ley electoral existente, que hay que decirlo, pese a varios huecos de la misma y a diferentes modelos tocados para su realización, si es un gran avance ahora toca el estudio de lo que arrojara esta ley, porque recuerde que lo electoral se encuentra íntimamente ligado a la gobernabilidad.
Apreciables lectores, me despido deseándoles un feliz año 

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